(1 de febrero de 2025) La migración no se trata solo de mudarse de un lugar a otro, sino de navegar entre identidades, culturas e historias. Para Meera Sethi, una artista afincada en Toronto que creció equilibrando su herencia india con su educación canadiense, esta experiencia moldeó tanto su vida como su arte. Reconocida con el Premio Melissa Levin a Artistas Emergentes en 2018, la obra de Meera explora temas de migración, diáspora e identidad. “El arte tiene el poder de atraer a las personas emocional e intelectualmente”, dice. Su viaje, que abarca dos culturas, le brinda una perspectiva única sobre la pertenencia y la autoexpresión.
Entre dos mundos: de la India a Canadá
Nacida en Nueva Delhi en 1975, la vida de Meera dio un giro radical cuando su familia se mudó a Toronto cuando ella tenía apenas dos años. Buscaban mejores oportunidades y, lo que era más importante, atención médica para su madre. En su nuevo hogar, su padre trabajó duro para crear un negocio mientras se enfrentaba al racismo, y su madre luchó contra el cáncer de mama. Estos desafíos moldearon su comprensión de la resiliencia y la identidad.

Meera Sethi
Pasar los veranos en Delhi era un marcado contraste con su vida en Toronto. “Cada septiembre, cuando regresaba a Toronto después de las vacaciones de verano que pasé con mis abuelos en el calor y el corazón de Nueva Delhi, me sentía aislada y triste porque sabía que cada año tendría que enfrentar el rechazo de mis compañeros de clase y la sensación de ser ‘diferente’”, dijo. India global Estos sentimientos de desplazamiento se volvieron centrales en su arte, alimentando su deseo de explorar la identidad y la pertenencia.
A pesar de estas dificultades, la energía multicultural de Toronto desempeñó un papel fundamental en la formación de su visión del mundo. “Desde que mi madre me llevaba a ver un tótem de las Primeras Naciones, hasta ir a una iglesia la mañana de Navidad y hacerme amiga de niños de diversos ámbitos sociales, en mis primeros años fui una niña del Toronto urbano”, recuerda. Su infancia estuvo llena de intersecciones culturales (ir a comprar alimentos en Chinatown, visitar tiendas de telas italianas), experiencias que más tarde influyeron en su sensibilidad artística.
En la escuela, se enfrentó al racismo y la exclusión, pero los veranos en Delhi le brindaron el calor de la familia y una conexión más profunda con sus raíces indias. Esta dualidad (ser india y canadiense, pero nunca totalmente una o la otra) se convirtió en un tema definitorio en su vida y su trabajo.
Descubriendo el arte
Aunque Meera siempre sintió pasión por el arte, en un principio no tenía pensado dedicarse a ello. En lugar de ello, se dedicó a estudiar teorías culturales y feministas y obtuvo un máster en Estudios Interdisciplinarios. De día trabajaba como diseñadora gráfica y de noche pintaba. Al reflexionar sobre esa época, dice: “Aunque el arte siempre fue mi materia favorita cuando era niña, nunca planeé ser artista. En aquel momento no me imaginaba que mi pasión iba a ser la creación de imágenes, y no su estudio”.
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Su gran avance artístico llegó con Barrio Firangi Rang, una serie de pinturas que reflejaban su identidad híbrida. “Barrio Firangi Rang Fue una serie en la que vi por primera vez una evidencia clara de la hibridez que es tan intrínseca a mí”. Las pinturas mezclaban elementos de la moda india (parandhis, kalirey, dhotis, jodhpurs) con ropa urbana. Lo que comenzó como un proyecto apasionante se convirtió en un momento crucial en su trayectoria como artista.
El arte como reflejo de la migración y la identidad
El trabajo de Meera es profundamente personal, moldeado por su experiencia de crecer entre dos culturas. “No puedo eliminar mi origen surasiático de mi experiencia canadiense”, afirma. Esta perspectiva impulsa su exploración de los contrastes culturales y las identidades híbridas en su obra.
Su mural Intersecciones Celebra el activismo LGBTQ del sur de Asia en Toronto, combinando el trabajo tradicional de los espejos Rabari con temas contemporáneos. Se convirtió en un símbolo de solidaridad durante las protestas contra la Sección 377 de la India.

otra serie, Subiendo el listón de la tía, se centra en las mujeres del sur de Asia que a menudo son ignoradas en las narrativas culturales. “La moda y la identidad son inseparables. La forma en que nos componemos crea quiénes somos en cierto modo”, explica. A través de retratos audaces y vibrantes, la serie resalta la individualidad al tiempo que celebra las raíces culturales.
La diáspora y la búsqueda de pertenencia
Canadá es el hogar de una de las diásporas indias más grandes del mundo, pero a muchos les cuesta encontrar un equilibrio entre la preservación cultural y la integración. El trabajo de Meera habla de esta experiencia y da voz a las complejidades de la pertenencia. Capta lo que se siente al vivir en un “tercer espacio”, donde se entrecruzan y coexisten múltiples identidades.
Su arte resuena con personas mucho más allá de la comunidad del sur de Asia porque, en esencia, se trata de algo universal: la búsqueda de hogar, identidad y conexión.

Ampliando la visión
En 2024, Sethi fue seleccionada como artista residente Pierre Lassonde en la Universidad Mount Allison en New Brunswick, Canadá. Durante esta residencia de seis meses, trabajó en un proyecto de investigación titulado Guaranteed to Bleed, que exploraba las conexiones históricas de la industria del algodón en las provincias del Atlántico. Este proyecto reforzó su compromiso de examinar la historia, la industria y la identidad a través del arte.
Sethi también traspasa los límites artísticos más allá de los medios tradicionales. Su instalación Sin coser Utiliza un sari para conectar a 108 personas, que funciona como metáfora de la comunidad y la historia compartida. A través de proyectos como este, destaca cómo la migración es algo más que individuos: se trata de historias colectivas que se transmiten de generación en generación.
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Redefiniendo el hogar
Para Meera Sethi, el arte no consiste solo en crear algo bello, sino en darle sentido a una vida vivida entre dos mundos. Basándose en sus propias experiencias, crea obras que hablan de la migración, la identidad y la pertenencia de maneras que resultan profundamente personales y, al mismo tiempo, universalmente identificables.
“El arte nos permite vernos a nosotros mismos y comprender a los demás”, afirma Sethi. A través de su trabajo, continúa desafiando las ideas de pertenencia y celebrando la riqueza de las identidades híbridas. Con cada pieza, construye conexiones entre la historia, la comunidad y la individualidad, recordándonos que el hogar no es solo un lugar, sino las historias y las relaciones que llevamos con nosotros.
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