(20 de noviembre de 2024) Cuando Monika Dharia llegó a la Universidad Duke para comenzar sus estudios de ingeniería, pronto se dio cuenta de que sus compañeros, visitantes y profesores estaban acostumbrados a ir por ahí empapados, gracias a las repentinas tormentas eléctricas que se producían a diario. Los ponchos parecían la solución perfecta para mantenerse seca, pensó Dharia, pero al mismo tiempo le daba escalofríos la idea de que tanto plástico inundara su hermoso campus. Así que empezó a buscar ponchos compostables y descubrió que tenían sus propios problemas, entre ellos, una vida útil corta (la mayoría no eran reutilizables) y había poca información sobre cómo desecharlos. Además, los ponchos no se limitaban al campus de su universidad; se utilizaban en estadios, parques nacionales, parques de atracciones, festivales de música y una gran cantidad de eventos a gran escala. Y se sorprendió al saber que un solo poncho equivalía a 10 bolsas de plástico. Este desafío aparentemente simple desencadenó un viaje que la llevaría a crear GreenGear Supply Company, una empresa en la intersección de la ingeniería medioambiental, el espíritu emprendedor y la sostenibilidad. Los ponchos ecológicos, elaborados a partir de azúcar, catapultaron la India global en prominencia en el espacio del eco-emprendimiento.

El llamado a la acción
La formación de Dharia en ingeniería ambiental, combinada con su especialización en economía, ya la habían preparado para buscar soluciones viables a los desafíos climáticos. Sin embargo, no fue hasta su curso de Innovación Social en Duke que comenzó a imaginar un producto que fuera más allá de la conveniencia individual para abordar problemas ambientales sistémicos.
“Cada poncho equivale a diez bolsas de plástico”, explicó Dharia. “¿Y las opciones compostables que hay en el mercado? Tenían sus propios problemas, requerían instalaciones especializadas y tenían una vida útil corta. Me di cuenta de que las llamadas soluciones sostenibles no lo eran realmente”.
Con un problema claro por delante, Dharia se propuso diseñar una alternativa. Meses de investigación y creación de prototipos culminaron en el poncho EcoRain, fabricado con bioplásticos 100 % reciclables.
Transformando la visión en realidad
Inicialmente, Dharia planeó distribuir sus ponchos EcoRain exclusivamente en Duke, pero no tardó mucho en reconocer un mercado más amplio. “Comencé a pensar en todos los lugares donde se usan ponchos: estadios, parques de diversiones, parques nacionales. El impacto ambiental era asombroso”, dijo. En 2018, Dharia cofundó GreenGear Supply Company con Russell Heller, un defensor de modelos comerciales sustentables.
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El camino no fue sencillo. “Desde el principio, aprendí que no es necesario seguir todos los consejos”, compartió Dharia. La participación en el Programa de Emprendedores Melissa y Doug la ayudó a perfeccionar sus instintos comerciales. “Cuando desarrollas tu propia idea, eres tu propio director ejecutivo. Confiar en tus ambiciones y experiencias es clave”.
Abriendo camino con innovación
La gran oportunidad de GreenGear llegó cuando ganó el premio Sabin Sustainable Venture Prize en la Universidad de Yale en 2019. El premio no solo validó su misión, sino que también proporcionó fondos cruciales para ampliar la producción. Para entonces, Dharia había perfeccionado el diseño del poncho EcoRain para garantizar que no solo fuera reciclable, sino también reutilizable, y se plegara perfectamente en su capucha para un almacenamiento conveniente.
A pesar de estos éxitos, surgieron desafíos. Las primeras fases de fabricación revelaron problemas con componentes no reciclables y largos plazos de producción. “Cada contratiempo nos enseñó algo nuevo sobre el ciclo de vida de nuestros productos y la responsabilidad que teníamos de garantizar la sostenibilidad en cada etapa”, afirmó Dharia.
Una crisis y un giro
Cuando llegó la COVID-19, GreenGear se enfrentó a una crisis existencial. Con la cancelación de eventos al aire libre y la reducción de clientes, la demanda de ponchos se desplomó. Pero Dharia encontró una oportunidad inesperada para cambiar de rumbo.
“Un día mi madre me llamó y me dijo que había visto a trabajadores sanitarios usando bolsas de basura como equipo de protección personal”, recuerda Dharia. Aprovechando el inventario existente de GreenGear, Dharia lanzó una campaña en GoFundMe y recaudó lo suficiente para donar 5,000 ponchos a trabajadores sanitarios de Nueva York y Liberia.
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Las donaciones marcaron un punto de inflexión para GreenGear y reforzaron la convicción de Dharia sobre el impacto social de su negocio. “Nos recordaron por qué comenzamos este viaje en primer lugar: para resolver problemas del mundo real”, afirmó.
Construyendo Asociaciones
Después de la pandemia, GreenGear volvió a centrarse en el crecimiento. Monika Dharia consiguió asociaciones con organizaciones como los Philadelphia Eagles, la Universidad de Duke y parques nacionales. La colaboración con los Eagles, un líder reconocido en sostenibilidad, fue particularmente significativa.
“Los Eagles han sido socios increíbles”, dijo Dharia. “Ahora estamos explorando programas de reciclaje de circuito cerrado con ellos para reutilizar ponchos y convertirlos en sillas para estadios o tejas para techos. Es un modelo que esperamos expandir a toda la industria del deporte”.
Más allá de los deportes, los productos de GreenGear también han encontrado un lugar en el turismo al aire libre y los eventos corporativos. “Estamos construyendo una red de asociaciones que se alinean con nuestros valores”, explicó Dharia.
Ampliando la visión
Además de los ponchos, GreenGear está diversificando su línea de productos para incluir otros artículos sostenibles para actividades al aire libre, como fundas para teléfonos, botellas de agua y utensilios para caminatas. “No solo vendemos productos; estamos repensando todo el ciclo de vida de los bienes de consumo”, enfatizó Dharia.

Para lograrlo, Monika Dharia y su equipo están explorando materiales innovadores como el etanol a base de azúcar y fibras naturales. “Nuestro objetivo es ofrecer alternativas que no solo sean sostenibles, sino también escalables”, añadió.
Lecciones de liderazgo
Para Dharia, el viaje ha sido más que un negocio. Ha sido una lección de perseverancia, adaptabilidad y liderazgo. “Como empresas, no podemos dejar toda la carga de la sostenibilidad en los consumidores”, afirmó. “Depende de nosotros diseñar productos que sean intuitivos, impactantes y responsables con el medio ambiente”.
Dharia también destacó la importancia de la colaboración. “Los desafíos de sostenibilidad que enfrentamos son demasiado grandes para que una organización los aborde sola. Al trabajar juntos, podemos crear soluciones que sean mayores que la suma de sus partes”, afirmó.
Mirando hacia el futuro
Con la vista puesta en ampliar el impacto de GreenGear, Dharia sigue centrada en su misión original. Sus planes incluyen ampliar el alcance de mercado de la empresa y lograr la negatividad del carbono mediante prácticas innovadoras en la cadena de suministro.

“El futuro de la sostenibilidad está en la responsabilidad compartida”, afirmó Dharia. “No se trata solo de lo que hacemos, sino de cómo lo hacemos y del legado que dejamos”.
Desde un día lluvioso en Duke hasta un esfuerzo global para combatir los desechos plásticos, la trayectoria de Dharia es un testimonio del poder de la innovación y la importancia de mantenerse fiel a los propios valores. GreenGear es más que una empresa; es un movimiento que inspira a otros a repensar cómo las empresas pueden impulsar cambios significativos.
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